Antidesarme en Defensa Propia

Defendiendo el derecho a la Defensa Propia

Desarmistas y falta de escrúpulos ?

Publicado por glockp en Abril 5, 2007

Hoy se conoció la condena de Edgardo Petrocchi. Catorce años, homicidio simple el cargo solicitado por la fiscalía en juicio oral y público. «Luego de un roce en la autopista, los hermanos Piccioli habrían bajado de su auto para increpar a Petrochi y este habría disparado hiriendo de muerte a Pablo, uno de los hermanos».
El caso tuvo amplia difusión en los medios desde el domingo 9 de octubre de 2005 a las 19.15, momento en que habría sucedido el lamentable episodio.
Ante todo mi pésame a la familia Piccioli por la irreparable pérdida.
Entiendo que se ha aplicado la ley, hecho justicia, o como queramos denominar al acto a través del cual la Ley se aplica. Y está más que bien que si así hubiere sido.
No encuentro la manera de separar los temas, mis disculpas por ello. Me refiero a que éste fue uno de los casos que la Red Nacional para el Desarme tomó como “bandera”, y con todo lo lamentable del hecho. Ya lo hizo con Marcenac, presentándolo como expositor de sus mesiánicos y falaces mensajes, hoy suma a Piccioli a la mesa de disertantes. Se lo habría podido escuchar el día marzo 29 de 2007 “haciendo propios” los mensajes a los que nos tienen habituados Darío y Gabriel. Que falta de escrúpulos presenta esta gente a la hora de capturar recursos para su causa.
La Red solo muestra “una cara de la moneda”. La cara que no se muestra, o que no se “publicita”, es que estos ágiles y eficientes juicios demuestran que hay un Sistema que, cuando sus administradores de turno quieren, funciona.
¿Por qué el Sistema no funciona “así” siempre? ¿Por qué cuando el “culpable” es un ciudadano que vivió toda su vida dentro de la ley, los Sistemas funcionan ‘como deseáramos que funcionen siempre’?
Queda claro, y no por este caso en particular, que cuando los desarmistas y garantistas representantes de las ONG correspondientes pregonan que las “leyes que se cumplen solo para los oscuros de piel“, en realidad, mienten. Siendo que en realidad las Leyes de aplican con mayor frecuencia y “con todo el rigor” a los ciudadanos obedientes de la ley que delinquen por 1° vez.
Mientras tanto, a “delincuentes de toda la vida” se los perdona una, y otra, y otra vez, otorgándoles la libertad para que sigan asesinando (a sabiendas de que así será, y a las estadísticas de reincidencia -más todos los casos de que somos informados en los cuales el criminal acababa de ser excarcelado- me remito)
El proceso tomó aproximadamente un año y medio. La fiscal hizo hincapié en que el acusado “es una persona que nunca había tenido antecedentes” y resaltó que “no es un peligroso delincuente habitual, perverso o energúmeno”. ¿Cabe preguntarse entonces, por qué los «reincidentes perversos Y energúmenos se cansan de entrar por una puerta y salir por la otra»?
La fiscal habría remarcado la futilidad del motivo de la muerte de Pablo. Impecable. Asimismo explicitó “su deber de ser la voz de la victima”. ¿Éste deber no es el mismo para cada Funcionario del Ministerio Público que juzgue a un reincidente? Recordemos que son los mismos reincidentes que los organismos de DDHH se obstinan en transmutar de victimarios a víctimas de la exclusión a la que la sociedad los somete.
La defensa habría basado su alegato en “emoción violenta” y “legítima defensa”.
Deberíamos tener siempre presente que el problema es la violencia en si misma y no las armas. Aun en aquellos casos en que no hay un arma de fuego disponible, un incidente de tránsito puede derivar en la muerte de un ser humano.
Solo para que lo tengamos presente antes de decidir qué hacer ante un insignificante incidente de tránsito:
«Jorge Kuller había salido de Tandil para disfrutar el día del padre junto a su familia. Pero en el camino tuvo un altercado con otro automovilista. Entonces le cruzó su camioneta y lo obligó a detenerse. Los dos se bajaron a pelear y todo terminó de la peor manera: Kuller, de 55 años, recibió una trompada que lo dejó tendido en el suelo y horas después murió en el hospital».
Quienes por distintos motivos somos usuarios legalmente registrados tenemos un derecho que conlleva responsabilidad: la de que ésa arma no sea herramienta de violencia innecesaria.
Y ustedes, señores Funcionarios de los Ministerios Públicos, también tienen una responsabilidad. Y eso es en todo momento y para con todos los ciudadanos, especialmente para con aquellos que sostenemos el presupuesto y No quebrantamos la ley.

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