Repercusiones por las declaraciones del Presidente respecto de las acciones. Las hubo en gran cantidad, y de diferentes tenores. Según los datos que utilizó en sus declaraciones -los suministrados por distintas ONG desarmistas, en Argentina mueren diez personas por día por el uso de armas de fuego.
Como es ya común en nuestro País, cuando un tema llega a la primera plana de los diarios, los hasta ese momento ignotos “expertos” surgen como las hormigas en primavera. Nadie sabe dónde estaban, pero se las ve por miles.
En el caso de la nota publicada por el BA Herald el pasado 12 de Agosto, el Sr. Guillermo Háskel da cuenta de varias de estas opiniones. En honor a la verdad, algunos de estos expertos me son conocidos, al menos por la prensa. Del resto de ellos, es la primera vez que oigo mencionar sus nombres…
Según el cronista la ola de crímenes es la principal preocupación de los Argentinos después de cuatro años de recuperación económica -la pobreza disminuyó del 54 al 33% y el desempleo del 22 al 10%…
Mis disculpas, pero estos datos son “oficiales”. Y pido disculpas ya que mi “percepción” es absolutamente distinta. Y probablemente tenga que esperar algunos años para que mi “percepción” se adecue a la realidad.
Volviendo al tema Armas de Fuego, la primera iniciativa ya es actualidad y es la dependencia del ReNAr del Ministerio del Interior -dicho sea de paso esto poco tiene que ver con la “inseguridad” de la que el ejecutivo hoy dice se ocupará. Esta iniciativa estaba en carpeta como uno de los primeros puntos en todos los planes de Desarme de la Sociedad civil que circulan desde al menos CINCO años atrás.
Otra de las medidas anunciadas propone destinar 15 millones de pesos a la compra de armas a personas particulares. Estas armas serían destruidas a posteriori. Una iniciativa similar se llevaría a cabo en la provincia de Buenos Aires (canje de armas por dinero, alimento, materiales para la construcción, herramientas)
Y ahora si. Aparecen los Expertos.
En realidad ya aparecieron con las iniciativas anteriores, todas ellas de probada ineficacia. O lo que es peor: armas compradas a delincuentes, con dinero de los ciudadanos honrados, volviendo al mercado negro y aportando divisas a los bolsillos de funcionarios corruptos (me refiero a la “Experiencia brasileña”)
Por el otro Norte aparecen otros expertos con quienes mi opinión es más afín. Estos afirman que medidas de este tipo no tendrán impacto si de disminuir el número de armas en manos de los criminales hablamos.
Me resulta interesante reproducir las declaraciones que habrían hecho la Diputada Paola Spátola “las teorías que ligan la pobreza con la criminalidad son simplemente erróneas… Lo más importante es que por primera vez vi al el Presidente abrir el tema de la inseguridad,”
Un poco más lejos fue Gustavo Lazzari, directivo de la Fundación ATLAS, quien en un artículo escrito para la agencia DyN habría dicho “…inseguridad, raptos, privaciones de la libertad, crimen… son términos que el Presidente no ha utilizado en ninguno de los 87 discursos que ha realizado este año. Un total de 164,000 palabras y más de 8 meses y medio fueron necesarios para que estos temas fueran incluidos en la agenda.”
Muchos coincidieron en que si estas acciones no eran parte de un plan más amplio, estas medidas en si mismas no serían efectivas. El presidente de ALUTARA (asociación que nuclea a algunos de los tenedores legales de armas en Argentina) declaró “tienen buenas intenciones, pero los criminales no entregarán sus herramientas de trabajo.” Y, adicionalmente, nos encontraremos con algunos criminales transportando armas sin permiso -lo cual es un crimen, y como si fuera poco, recibiendo dinero a cambio de las mismas, y sin llevarse registro alguno… Es simplemente absurdo.”